Vestimenta Boliviana  E-mail

Textilería popular

La expresión artesanal más genuina del pueblo boliviano es la textilería fabricada en la escala doméstica y de su consumo popular. Con excepción del Perú, no conocemos otros pueblos en el continente americano, que como el nuestro hubiera hecho del tejido un arte de significativa calidad. En poder de aimaras, quichuas y alguna otra etnia minoritaria en el país, está la producción de tejidos autóctonos. Su maquinaria se reduce a telares rústicos y tradicionales.
Es ocupación propiamente femenina cuando se trata de cierta indumentaria, y masculina cuando en telar grande se teje la tela de diez o veinte metros de largo por cuarenta centímetros de ancho, de la tela denominada bayeta de la tierra. La mujer maneja el sahú, telar horizontal donde teje y laborea los aguayos, manteos y fajas.

Por medio del tejido, se puede tipificar una región boliviana. Que el colorido, el laboreo, los dibujos aún la calidad del hilado de la lana es diferente en cada lugar. Los ponchos, ponchillos y fajas de los indígenas de Tarabuco del departamento de Chuquisaca no son iguales ni parecidos, a los que se tejen en Charazani del departamento de La Paz. Los tarabuqueños disponen los colores del tejido en angostas fajas horizontales, donde tienen mayor acomodo el rojo, el naranja y el amarillo; a ellos no les interesa el laboreo del dibujo como a los nativos de Charazani, Curva, Amarete, grupo conocido más con el hombe de Kallawayas.

 

La chola, un tipo popular
Por Antonio Paredes Candia
La chola, esa individualidad que tanto ha preocupado a sociólogos, novelistas y escritores en general del país, o que visitaban el país, es uno de los pilares firmes de la nacionalidad boliviana. En ciertos aspectos, la chola, a lo largo de nuestra geografía es mujer cuyas cualidades son idénticas, por ejemplo, en su capacidad increíble para el trabajo, en su temperamento apasionado o en su profundo concepto del sacrificio; en otros aspectos difiere de acuerdo a la región que pertenece. Es única la altanería de la chola paceña, que a veces llega a la agresividad, o el garbo y refinamiento de la chola chuquisaqueña, remedo de la manera de ser de las clases altas de ese departamento, o la dulzura y humildad de la chola cochabambina, o la adustez y el espíritu progresista de la chola potosina, o el ingenio y la coquetería de la chola tarijeña. La chola orureña tiene tanto de la paceña como de la cochabambina y algo de la potosina.
Tipo popular de nuestra sociedad que actualmente en su expansión ha llegado a los llanos orientales del país, llevando con su figura, traje y psicología, su tradicional amor al trabajo. Ella, la chola, es la ciudadana que va integrando el país, ayudando a la formación de una nación homogénea.
Históricamente siempre ha jugado un rol preponderante. En el advenimiento de la república es la rabona de los cuarteles, compañera del soldado. Leed esto que dice de ella José Domingo Cortéz, escritor chileno, en el siglo pasado: "La rabona es la mujer del soldado, aunque no siempre sea lejítima pues hay muchos casos que dejan a estas en su pueblo y toman a la rabona, que viene a ser la mujer en campaña. En los cuerpos bolivianos no hay cantineras, ni son precisas, desde que cada soldado tiene una sirvienta que le prepara la comida en marcha, en los campamentos y cuarteles".
"La rabona es tan sufrida como e3l soldado, lo sigue a todas partes y lo acompaña en sus marchas por largas e penosas que sean, el soldado que soporta con paciencia toda fatiga no soporta la falta de su rabona; cuando algunas veces los jefes han querido impedir la compañía de esas mujeres han notado que el soldado estaba violento y que las deserciones eran considerables".
La Kullawada es una danza mixta practicada por la juventud de los barrios populares como la "chijini" heredada de la cultura nativa del Altiplano
Esta danza está compuesta de parejas de hombres y mujeres que se ocupan de bailar en las ruecas que tienen en las manos hilándolas y moviendo los pies y las manos al compás de la música
La comparsa esta conformada de dos filas centrales de mujeres uniformadas de un solo color de polleras y el mismo tipo de bordados, en las blusas de fondo blanco se encuentra un corazón bordado de colores muy vistosos y atrayente, polleras adornadas con monedas y un gracioso sombrero de aguayo del cual cuelgan flecos de perlas

 

Pujllay
Pujllay significa "lugar" en lengua quechua y es originaria de Tarabuco de la ciudad de Sucre. Esta fiesta se realiza anualmente en el mes de marzo en que se recuerda la batalla de Jumbati. En la oportunidad Tarabuco se transforma en el centro de cuatro mil campesinos de 60 comunidades.
El Pujllay se inicia con la celebración de una misa en idioma quechua, luego se produce la entrada de los grupos de danza a la plaza central, elección de la Ñusta y ceremonia ritual de la pucara durante la segunda semana de Octubre.
En esta danza los quechuas muestran varias de sus facetas costumbristas. No se reducen únicamente al entretenimiento coreográfico sino que da lugar a la búsqueda de la pareja, para ser elegida, como buena esposa por la presentación de su trabajo y la constituye un largo y costoso preparativo para su familia.

 

Sikuris
La danza de los Sikuris es originaria de los pueblos aymaras, principalmente de los que habitan la región altiplánica. Los nativos aymaras subsisten en esta danza en los grupos de músicos y danzarines donde se puede observar en un grupo de sikuris, la utilización de plumas de aves de origen altiplánico como las Parihuanas, Ñandú, Guacamayas, Loros, etc.
Sikuri, es una voz aymara que significa soplador de sicu a zampoña, es decir que un sicuri es el artista que ejecuta la zampoña o sicu. En sus principios esta danza estuvo compuesta de "sicuris" solamente de varones, pues para la mujer aymara es "tabú" ejecutar o tocar el sicu, ellas en grupos de 3 a 8 solamente acompañaban al grupo de 14 sicuris.
Existe una gran variedad de conjuntos o grupos de sicuris que se diferencian en la indumentaria según los pueblos de donde proceden, las más famosas son las de Italaque (prov. Camacho) del departamento de La Paz, luego los de Charazani, Ayata, Umala, etc.
Vestuario
La indumentaria que utilizan en esta danza, varia ligeramente entre las comunidades del cantón Italaque y más aun con los sicuris de otros pueblos, se deben destacar los siguientes:
Varones:
Condor
Xilacata (Jilacata)
Sicuris de fila izquierda
Sicuris de fila derecha
Danzarines
Mujeres:
Mamatallas
Danzarines
Instrumentos nativos
Zampoñas
Pututu
Bombo
Tínkus Laymes y Jukumaris
La palabra tínku significa en la lengua aymara "encuentro" que tiene su contenido simbólico y de conciencia sociopolítica para la cultura aymara. El origen del tínku, se remonta a las culturas precolombinas y costumbres de la conquista española.
La danza de este violento baile se denomina "Jula Jula", que simula pelea en fiestas religiosas fundamentalmente.
Los alférez son los que se encargan de distribuir la bebida y las wawaimillas son quienes miden los excesos o alientan a que la pelea se haga más intensa. Concluido el tínku vencidos y vencedores se dan la mano y se unen a los bailes y danzas propias de la fiesta, en caso de fallecer un contrincante el ritual señala que habrá una temporada de prosperidad en los sembradíos y cosechas de la comuna.
Vestimenta
Los Layme tienen una montera más pequeña y semi redonda de color café y negro, llevan plumas de colores de la wipala, en el contorno de la montera llevan un chuspi delgado de colores con figuras y signos de la naturaleza.
Las chaquetas que llevan son de color anaranjado, violeta y rojo en vertical, todo es llantío en la punta de la manga llevan un borde negro con signos característicos de las constelaciones.
Mientras que los Jukumaris llevan una montera gris ovalada, con plumas de suris de color oscuro, llevando en el contorno de la misma una faja muy diferente al del otro ayllu.
Su chaqueta es de color azul, verde, y violeta en colores claros, que tienen finísima franja vertical, en la punta de la manga tiene un contorno adornado de signos de la naturaleza animal y vegetal. Para sostener la montera llevan un chuspi bien tejido.
El pantalón de ambos ayllus es de color negro en el que llevan un contorno con las mismas características lucen medias de caito y abarcas de goma de caucho. En la cintura llevan una especie de aguayo para no sentir el dolor en la espalda y como una especie de faja para sostener sus pantalones
Los Sipayas llevan los mismos adornos que los característicos del ayllu, tienen un sombrero realizado en lana de oveja con bordes de color negro y una serie de plumas.